Misión en Borbón:

A fines de Mayo de 1982, el Comando de la Armada decidió evacuar al personal destacado en la Base Aeronaval Calderón, que se encontraba inoperativa desde el ataque del SAS del 15 de Mayo. A estos efectos, se seleccionó la unidad que llevaría a cabo tan riesgosa misión: La 2da. Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros (EA2H).

Esta unidad se encontraba en las proximidades de Viedma, en tareas de cobertura antisubmarina, cuando fue convocada. La escuadrilla estaba dotada con aparatos Sikorsky S-61-D4 Sea King. Estos aparatos distaban mucho de ser los ideales para la misión. Su único punto a favor era su radio de acción, mientras que no poseía ningún equipo de contramedidas electrónicas, su equipo de navegación era poco confiable (existían antecedentes de fallas en la Escuadrilla), su armamento era nulo (su función primaria es la lucha antisubmarina) y su velocidad de escape muy reducida (135 Nudos).

EA2H
2da. Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros (Santiago L. Aversa)

Pese a todo esto, eran los únicos aparatos disponibles para la tarea. A fines de aumentar su autonomía, se les removió todo el equipo antisubmarino, y se les instaló tanques suplementarios flexibles internos, que operarían los mecánicos merced a una bomba manual.

Otros requerimientos fueron el sistema de navegación VLF-Omega y Gafas de Visión Nocturna para los pilotos. Con respecto al VLF Omega, sólo se pudo obtener uno de estos equipos. Y las gafas de visión nocturna no eran completamente compatibles con el instrumental de a bordo.

El 31 de Mayo, el 2-H-234 y el 2-H-233 se reunieron en Río Grande. Allí se llegó a camuflar a uno sólo de los aparatos y se probaron, sin mucho éxito, las gafas de visión nocturna. El 1ero. de Junio despegaron a las 1400, calculando arribar a Borbón con el crepúsculo. Las primeras 120 millas del recorrido fueron guiados por un SA 330 Puma de la Prefectura Naval.

Tripulación
Las tripulaciones fotografiadas al llegar a la Estación Aeronaval Calderón (COAN via Jorge N. Padín)

A las 1725 arribaron a Borbón, envueltos en una mala meteorología que, empero, les brindaba cierta protección. Al aterrizar, comenzaron los problemas. Por problemas de enlace la base esperaba sólo un helicóptero, lo que generó una demora adicional para cargar el JP-1 en las sedientas máquinas. A su vez, el VLF-Omega comenzó a fallar.

Pese a esto, a las 1835 despegaron. El líder de la formación debió ascender por fallas en sus gafas de visión nocturna, mientras que el numeral pudo continuar en rasante. Pero esas no eran las únicas dificultades. Ambas naves volaban excedidas en 300Kg. de su peso máximo. El combustible recibido estaba contaminado, lo que generaba alarma en las tripulaciones. A su vez, estaba el ubicuo peligro de la formación de hielo, ya que el Sea King carece de desheladores.

Asi las cosas, los aparatos seguían acercándose lentamente a Rio Grande. Finalmente, a las 2155 aterrizaron en Río Grande. El aterrizaje puso fin a una de las misiones más arriesgadas de la guerra: Un vuelo de 7 horas y media, en helicópteros desarmados, bajo el paraguas antiaéreo de la flota británica.

Fuentes:
-Mayorga-Errecaborde "No Vencidos"
-Revista Mach 1

Santiago L. Aversa

Monografias/Books by Jorge Nuñez Padin

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