Estimados Lectores,

FuerzasNavales.com se acerca a su primer aniversario. Si sólo pensamos en el sitio, no podemos sino festejar. Más allá del ingente caudal de visitas, las muestras de aprecio y reconocimiento y la desinteresada colaboración, ya sea de particulares o de instituciones oficiales, tenemos la vehemente creencia de que esto es sólo un punto de partida. Y esperamos estar a la altura de los desafíos que el desarrollo del proyecto nos devengue. Sin embargo, no podemos caer en la necedad de abstraernos de un marco por demás desalentador.

La Nación afronta períodos difíciles. La situación general es por todos conocida. En lo referente a la Armada, tras la cena anual de camaradería se anunció un nuevo recorte presupuestario. La cuestión, ciertamente, es a qué sector de la Armada se podrá aplicarlo. Bien reconocía el ex Ministro Dr. López Murphy que las FFAA han racionalizado su estructura al máximo. Cualquier disminución actual -dada la ausencia de estructuras administrativas innecesarias- impactará necesariamente sobre la operatividad. Operatividad que se mantiene en niveles aceptables por la no reconocida tarea de los hombres de armas, que permiten la operación del material con recursos por demás escasos.

A esto se suma el nuevo recorte de la semana pasada. Las FFAA en general, y la ARA en particular, han apoyado las políticas de racionalización del gasto de la última década, mas es ahora a todas luces evidente que el esfuerzo no fue compartido por amplios sectores del Estado Nacional y los Estados provinciales.

La ARA posee desde hace diez años un déficit serio de unidades capitales para la proyección de poder. Esto proyecta de por sí obvias consecuencias, tanto en la defensa nacional como en el manejo de una política exterior proactiva, coherente con la posición de establecer el imperio del Derecho (Rule of Law) que afortunadamente caracterizó a la política exterior de la última década.

Pues nadie quiere aliados débiles. La Argentina, si aspira a ser un participante en el nuevo orden mundial, debe poder participar efectivamente en las operaciones combinadas que deparará el futuro, dada la inestabilidad política reinante a nivel internacional.

En el plano económico, como bien señaló el AL Stella, JEMGA, la industria naval es generadora de empleo y riquezas. Ya hemos perdido gran parte de la capacidad instalada en la construcción de unidades de superficie y submarinos. No perdamos lo que, con gran esfuerzo, se ha conservado o recuperado. Prueba de esta recuperación es el hecho que la 2 DIVICOR cuente con una nueva unidad, fruto del trabajo Argentino.

No permitamos que se esuche el canto de sirenas manifiestamente cortoplacistas, y miremos hacia el futuro: una industria naval pujante, sustentada en la calificación de la mano de obra argentina y apoyada por una política de desarrollo sin trabas administrativas o fiscales. Podemos ofrecer buques modernos al mundo, el ARS es prueba de ello. Pero debemos conciuentizarnos que las condiciones de competencia en un mundo globalizado no dan margen para el error o para la prebenda sectorial: debemos trabajar todos juntos en pos de este objetivo. Las corbetas, los buques de desembarco o los portaaviones pueden no ser simpáticos a los ojos de muchos, pero su construcción mantiene fuentes de trabajo argentinas, provee a la ARA de medios idóneos para la defensa de los intereses marítimos de la Nación y ayuda la ejecución activa de su política exterior.

Jorge F. Núñez Padín y Santiago L. Aversa
Editores

Monografias/Books by Jorge Nuñez Padin

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