CRUCERO ACORAZADO GARIBALDI
Por Roberto Argentero

Introducción

En la guerra de la Triple Alianza (1865-1870) la Argentina luchó con la misma escasez de medios navales que en las de la Independencia y Brasil. La metodología empleada era la requisa y compra de unidades según las necesidades del momento, por lo tanto nuestro país no disponía de buques diseñados para los conceptos de guerra naval de la época.

Aún no terminada la contienda, en su memoria anual el ministro de Guerra y Marina coronel Martín Gainza, describía la situación crítica que afrontaban las fuerzas navales: ¨ Siento tener que cumplir con el penoso deber de dar cuenta a VV.HH. que carecemos absolutamente de escuadra. Algunos buques en mal estado y algunos jefes y oficiales, aunque muy dignos, no constituyen una escuadra ¨.

La acción del gobierno de Domingo F. Sarmiento fue contundente: creó la marina de guerra a través de la adquisición de la primera flota de buques de hierro y propulsión a vapor diseñados para fines bélicos. Además creó la Escuela Naval Militar, para capacitar a los futuros oficiales sobre una sólida base académica y el Arsenal de Marina en Zárate.

Durante la Presidencia de Nicolás Avellaneda se concretó la expedición de la ¨ División Naval del Sud ¨ al mando del comodoro Luis Py a Santa Cruz, para afirmar la soberanía de nuestro país en la región. El gobierno nacional empleó los únicos medios navales disponibles, es decir la llamada Escuadra de Sarmiento, que estaba dotada de capacidades oceánicas restringidas, por ser casi todos sus buques de carácter eminentemente fluvial.

Hasta ese entonces los esfuerzos de defensa estaban volcados a la cuenca del Plata y este concepto estaba muy arraigado en la sociedad argentina, los buques eran de propulsión mixta pero fluviales y el torpedo era un arma de probada eficacia, capaz de neutralizar a las unidades navales mejor protegidas.

En 1881, durante la Presidencia de Julio A. Roca, se incorporaron a la Armada el acorazado Almirante Brown, el ariete torpedero Maipú , cuatro torpederas tipo Yarrow y dos torpederas tipo Thornycroft, el año anterior se había adquirido el transporte Villarino.

El Almirante Brown y el Villarino eran las únicas unidades oceánicas, pero carecían de buques de apoyo en caso de campañas marítimas y las sucesivos picos de tensión en el conflicto de límites con Chile, obligaron a encarar una modernización de la flota.

A mediados de la década de 1880 la Marina Argentina desarrollaba sus actividades, cada vez con mayor frecuencia, en aguas al sur del Río de la Plata y gradualmente adquiría una proyección oceánica, sin descuidar la protección de la cuenca del Plata.

Avances tecnológicos

En la segunda mitad del siglo XIX los cambios tecnológicos en las marinas de guerra se producían en forma vertiginosa con sus consiguientes implicancias a nivel táctico y estratégico. La propulsión a vapor, nuevas piezas de artillería y proyectiles, blindajes más resistentes, el torpedo automóvil, entre otros, potenciaron las nuevas unidades navales. Este proceso innovador exigía oficiales con una óptima capacitación científico-técnica y tripulaciones adecuadamente entrenadas.

Los acorazados, fuertemente protegidos y artillados; los cruceros, aptos para defender las rutas de navegación; los cruceros protegidos, veloces y confiados en la protección de sus compartimentos estancos y los cruceros acorazados. La enumeración anterior no intenta ser exhaustiva, el progreso en materia naval aportó nuevos tipos de buques como el torpedero, el cazatorpedero y el destructor, todos en permanente desarrollo y logrando mejores prestaciones a medida que los fabricantes adquirían experiencia y se profundizaban los estudios teóricos.

Los cruceros acorazados

A principios de la década de 1870 la Marina rusa puso en servicio los primeros cruceros con los costados protegidos, su denominación inicial fue la de cruceros de cintura y eran idóneos para largas travesías y prolongadas permanencias en ultramar. Por otra parte, estaban dotados de un poderoso armamento y desarrollaban una velocidad superior a las unidades de batalla en servicio y a la de otras unidades de crucero.

Debían estar protegidas con una coraza apta para enfrentar a buques con cañones de calibre inferior y poder combatir con acorazados a una distancia prudente. Francia construyó el Dupuy de Lôme (1890), un buque muy logrado y tomado como modelo por otras marinas.

Gran Bretaña tuvo experiencias decepcionantes en el campo de los cruceros acorazados y las críticas internas fueron tan severas que optó por la construcción de cruceros protegidos durante casi toda la década de 1890. En cambio las unidades italianas de la clase Garibaldi estaban entre las mejores de la época y se construyeron diez de ellas.

El crucero acorazado Garibaldi

El Garibaldi fue construido en los astilleros Ansaldo de Génova y si bien había sido encargado por la Marina italiana, se firmó un contrato por el cual se lo transfería a la Argentina. Esto era un gesto de amistad de Italia, que por entonces disponía de una poderosa flota. El Garibaldi era una creación de la Escuela italiana con conceptos diferenciados de la Jeune École francesa y de la de los grandes acorazados.

El nuevo buque fue recibido por el capitán de navío Martín Rivadavia el 11 de octubre de 1896 , nuestro pabellón se afirmó a su bordo el 14 de octubre e inició su viaje a nuestro país el 1º de noviembre y tras escalas en Génova y San Vicente, fondeó en San Borombón el 10 de diciembre, pasando el 31 de diciembre de 1896 en el fondeadero de Puerto Belgrano.

Sus dimensiones principales eran: eslora 100 m; manga 18,20 m; puntal 12,19 m; calado 7,10 m, desplazamiento 6.840 tn (completo). Esto lo convertía en el buque de mayor porte de la Marina Argentina.

El aparato motor lo constituían dos máquinas alternativas a triple expansión vertical Ansaldo Maudslay de 13.000 HP de potencia, situadas debajo del puente acorazado y alimentadas por ocho calderas a tiraje forzado en servicio y una de reserva. Estaba equipado con dos hélices y desarrollaba una velocidad de crucero de 11 nudos y una máxima de 20 nudos. Su tripulación era de 28 oficiales y 280 tripulantes.

El armamento original lo formaban 40 piezas Armstrong, dos ametralladoras y cuatro tubos lanzatorpedos. El calibre de la artillería principal era de 250 mm. y estaba instalada en torreones a proa y popa, además disponía de 10 piezas de 152 mm., 6 de 120 mm., 2 de 75 mm., 10 de 57 mm. y 10 de 37 mm., todas ellas de tiro rápido.

Estaba protegido por una coraza de acero al níquel de 15 cm. de espesor extendida de proa a popa, una cubierta acorazada con espesor variable de 24 a 37 mm., situada debajo de la flotación, un gran número de compartimentos estancos, cofferdams y carboneras convenientemente dispuestas. El radio de acción estaba calculado para 12.000 millas con velocidad económica y las carboneras tenían capacidad para 1.137 toneladas de carbón.

Conclusiones

La propulsión a vapor y otras innovaciones tecnológicas impulsaron cambios de gran trascendencia en materia naval y en ese contexto la Argentina desarrolló su marina de guerra, centrando su poder en la defensa de la cuenca del Plata y posteriormente extendiéndolo al control de los mares australes y sus costas sobre el Atlántico.

Para ello fue necesario disponer de una Flota de Mar adecuada a las exigencias bélicas de la época, el Garibaldi y los otros tres cruceros acorazados de la misma clase que la integraron, San Martín, Pueyrredón y General Belgrano, contribuyeron a ese objetivo.

Por otra parte, surgió con claridad la necesidad de contar con un puerto militar de aguas profundas y un dique de carena para el Garibaldi y los nuevos buques de gran calado que se estaban incorporando progresivamente a la Flota de Mar.

Bibliografía

Monografias/Books by Jorge Nuñez Padin

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