FuerzasNavales.com agradece al CN Lepron, Jefe de Relaciones Institucionales de la ARA, por este reporte, y felicita a los investigadores por la tarea realizada.

LA CAMPAÑA DE ARQUEOLOGÍA SUBACUÁTICA EN ENSENADA

Prof. Julio M. Luqui Lagleyze
Departamento Estudios Históricos Navales
Arq. Javier García Cano
Fundación ALBENGA

En la semana del 22 al 28 de Abril se llevaron a cabo los trabajos de arqueología subacuática en la zona de Berisso - Ensenada de Barragán (Provincia de Buenos Aires), más específicamente en la llamada “playa Bagliardi”, en la búsqueda de restos hundidos de al menos tres buques, veleros de madera de la época de la Guerra con el imperio del Brasil (1826/1828).

El trabajo fue llevado a cabo con material y personal de buzos del Servicio de Salvamento y Protección del Medio Ambiente de la Armada Argentina y material y personal especializado de la "Fundación Albenga para la protección del Patrimonio Cultural Subacuático", en el marco de un convenio de cooperación mutua firmado entre ambas instituciones para la preservación del patrimonio cultural e histórico subacuático. La investigación e información histórica estuvo a cargo del Departamento de Estudios Históricos Navales de la Armada Argentina y se contó con la colaboración de historiadores de la zona de Berisso - Ensenada.

Los restos hallados son los de uno de los tres pecios buscados y corresponderían en principio y con la información hoy disponible a los de un buque corsario armado en guerra y al servicio de la Armada Argentina de esos años, cuyo historial se reseña más abajo, y el cual se enfrentó en lucha con naves brasileñas que bloqueaban a Buenos Aires, durante la guerra mantenida entre nuestro país y el Imperio del Brasil.

Antecedentes históricos navales de la Zona de ensenada de Barragán.

La zona de ensenada de Barragán es una de las que mayor contenido de historia naval posee en las zonas aledañas a la Capital federal. Fue apostadero y fuerte de la real Armada Española en la época colonial. En la zona desembarcaron los ingleses en las invasiones; tras la independencia fue un enclave de la naciente Armada Argentina durante un siglo. Además por su cercanía a Buenos Aires era una de las defensas de la ciudad ante incursiones acuáticas enemigas.

Durante el conflicto mantenido con el Imperio del Brasil por la ocupación de la Banda Oriental (hoy R.O. del Uruguay), entre los años 1826 y 1828, la zona de ensenada fue un enclave defensivo terrestre argentino, ante los ataques de la inmensa flota bloqueadora imperial, que ponía sitio por agua a la capital de la República. En las aguas se batía contra ella la pequeña escuadra al mando de nuestro gran almirante D. Guillermo Brown.

En la zona del río frente a la Ensenada se produjeron varias acciones navales de importancia entre las flotas contendientes, por lo que la zona representa un lugar de interés histórico para ambas naciones, la Argentina y el Brasil.

El combate naval de Monte Santiago

Entre estas acciones la más importante, por la cantidad de buques que se hallaron implicados por ambas partes, el combate naval de Monte Santiago. Este tuvo lugar entre el 7 y el 8 de Abril de 1827, entre la pequeña escuadra del Almirante Brown y la Imperial Brasileña. Dicho combate fue una “gloriosa derrota” tal como lo registra la historiografía naval argentina y en el cual nuestras naves cobraron muy cara su derrota. En ella se perdieron varios buques de la Armada Argentina, entre ellos los bergantines “República” e “Independencia” que embicaron cerca de la costa en el banco de Santiago o de ensenada y fueron luego incendiados por el fuego de la artillería brasileña y por propia decisión de sus comandantes.

Luego de la citada acción debieron quedar, además de cinco buques argentinos, restos de material y buques brasileños en el fondo del río, debido no sólo a la acción de la artillería argentina, sino al hecho que un par de buques imperiales, para poder zafar de las varaduras y salir de la zona baja del río, arrojaron al lecho del mismo piezas de su artillería, consistentes en cañones, cureñas, balas y demás elementos pesados para aligerar su peso y ganar flotabilidad. Por ello la zona representa un verdadero santuario de la historia naval de ambas naciones hermanas, entonces enfrentadas por las vueltas de la historia.

El Bergantín Corsario “General Brandsen”

Al año siguiente de esta acción se produjo otra con el bergantín corsario aludido. Esta nave había sido el mercante norteamericano “Slyph", de 224 toneladas de porte, que fue adquirido por Vicente Casares y compañía en junio de 1827 al capitán Tomas Farrin en la suma de 87.000 pesos; invirtiéndose en su alistamiento como corsario la suma de 35.000 pesos más

Se inscribió con matricula nacional el 07 de junio de 1827 y fue alistado con armamentos provistos por el parque de artillería y el arsenal naval de barracas, con cañones largos de a 12; dos carronadas de igual calibre y cuatro gonadas de a 8.

Obtuvo la patente de corso Nº 148. Fue puesto al mando del sargento mayor de marina de origen norteamericano Jorge de Kay, la secundía del Tte. Guillermo Stabb, y la plana mayor compuesta por seis oficiales, los tenientes Guillermo Ohrn; Juan Gray, y Guillermo Fosey; el jefe de la tropa teniente James Paterson; el teniente contador Enrique Willet y el Cirujano Juan Corbett. Tenía además una tripulación de 100 hombres Zarpó de Buenos aires el 23 de junio de 1827 y desde la ensenada pasó a la colonia y de allí al litoral brasileño para iniciar sus operaciones

Realizó una larga campaña corsaria contra el comercio marítimo brasileño y haciendo varias presas de naves imperiales. Luego de la cual, el “General Brandsen” entró al estuario del río de la Plata el 17 de junio de 1828, siendo de inmediato perseguido por naves brasileñas, de entre los cuales el "Níger" (que había sido una nave argentina y ahora capturada era del Imperio) y una goleta lo cañonearon incesantemente, mientras el resto lo cercaba, para evitar que evadiera el círculo de hierro y fuego en que estaba encerrado.

El bravo comandante De Kay dio combate sin amilanarse tratando de buscar amparo de la batería de artillería costera de la Ensenada, lo que no pudo verificarse porque los impedía la falta de agua que lo hizo varar frente a la zona denominada “Palo blanco”, según lo registró el diario del Capitán de Puerto de Buenos Aires Lynch, en fecha 17 de junio de 1828.

Viéndolo perdido el capitán De Kay decidió desfondar su propia nave de un cañonazo apuntando a la quilla, mientras una batería volante argentina desde la costa atacaba al “Níger” que perdía la mitad de su tripulación en la lucha. Hundiéndose en inmovilizado continuo de Kay combatiendo hasta agotar la munición, sin capacidad de respuesta mandó abandonar el buque, yendo a reforzar con sus tropas a la batería terrestre, mientras otros 25 hombres se mantenían a bordo cayendo 14 de ellos prisioneros de los brasileños, cuando estos abordaron el buque. Por la noche los brasileños intentaron rescatar el buque, botando al mar todo lo que contenía , pero no lograron levarlo, pues el balazo en el fondo se los impidió, por ello decidieron incendiarlo. Finalmente el 17 de junio de 1828 el comandante de la batería terrestre de Ensenada denominada "Bravo General Brown" informó que el buque había volado al estallar los restos de pólvora de su santabárbara.

Historia del Pecio.

Los restos del buque, o pecio como se denomina científicamente a un buque hundido, se conocían desde mucho tiempo atrás y fueron localizados hace varios años por pescadores de la zona que al tirar las redes las enredaban en el maderamen. Tal inconveniente fue informado a las autoridades navales por los pescadores y se sabía además por los buques de la Armada que hacían uso de una estación de desmagnetización “Degausing” que la Armada tenían en la zona. Así Personal de la Armada procedió al retiro de partes de madera y hierro de la embarcación, que causaban inconvenientes a la navegación y las mismas, al confirmarse su antigüedad, fueron depositadas en el Museo del Fuerte Barragán, cuando éste pertenecía a la Armada Argentina. Posteriormente el fuerte y el Museo pasaron a poder de la Provincia de Buenos Aires.

Según los informes de personal de la Armada de entonces y de otras personas interesadas en el tema y que tuvieron contacto con los restos, las características eran las de un buque construido en madera y forrado con planchas de plomo y una cubierta exterior de cobre, lo que coincide con la forma de construcción de la época, al igual que las partes metálicas ya rescatadas que son clavos de hierro o cobre, cadenotes, balas, cerraduras y herrajes tensores de los obenques.

La Campaña de Arqueología

El personal de la Armada Argentina y de la Fundación Albenga, iniciaron sus operaciones en la zona a partir del Domingo 22 de Abril, con base en la costa (Playa Bagliardi) y apoyo de la Escuela Naval Militar en Río Santiago.

La noticia fue casi inmediatamente cubierta por los diarios de la zona, como los platenses El Día y Hoy, que se dirigieron a la playa, solicitaron información telefónica al personal del Departamento de Estudios Históricos Navales, encargado de la investigación histórica y realizaron sendos artículos periodísticos al respecto. En las ediciones de los días martes y miércoles, cubriendo toda la actividad. Lo propio hicieron La Nación, la televisión de La Plata, “Multicanal” de La Plata, TN (Todo Noticias) de Buenos Aires y el Canal 9 Azul de Buenos Aires.

Los restos fueron hallados finalmente el día miércoles y su hallazgo fue confirmado el jueves en la mañana. A partir de allí los dos días restantes de los programados (en total 5 para la campaña) se dedicaron a recoger la mayor cantidad de información posible del estado del pecio. Se relevaron los restos de la embarcación y se recogieron muestras de material suelto para su estudio. Se decidió que las muestras fueran de los distintos materiales detectados, tales como: plomo en lámina, cobre en lámina y en piezas de cuerpo (clavos y tachuelas), hierro forjado, hierro de fundición (municiones, cadenas), madera (tablas), vidrio, madera asociada a hierro y carbón. Los metales serán estudiados en el laboratorio de la Universidad Nacional de Rosario y la madera en la Universidad de Buenos Aires. A su vez se rescató un ancla de fundición de hierro, la que fue depositada temporalmente en la Escuela Naval de Río Santiago. El levantamiento de las muestras tiene el objetivo de poder definir el estado de conservación de los materiales de forma precisa, lo cual permitirá tomar decisiones respecto de futuras operaciones.

La operación de prospección y localización de lo que ahora se da en llamar “el pecio de Bagliardi”, ha sido claramente un trabajo tipificado como “no intrusivo”, en el cual sólo se ha definido su posición por GPS y se ha hecho un primer estudio de estado del sitio. Excepto por el uso del equipo llamado “rastra”, todo el trabajo realizado por los buzos de ambas instituciones fue a mano (utilizando la técnica denominada “relevamiento por tacto”) no modificando el estado del pecio en el momento del hallazgo.

Los restos localizados y descriptos en una primera instancia cuentan con una extensión de aproximadamente 30 metros de largo y unos 15 de ancho, no pudiéndose asociar, por ahora, estos datos a características de la anatomía naval del casco. Es muy notoria la presencia de sectores del casco que se encuentran ensamblados con la lógica del caso y son evidentes los indicios de un hundimiento altamente traumático, posiblemente producto de las diferentes versiones sobre el combate y el final de los buques estallados por explosión de las santabárbaras.

Las medidas tomadas en piezas de madera dan cuenta de un casco de posiblemente 25 o 30 metros de eslora y de la robustez y proporciones en las secciones de las piezas correspondientes a un casco originalmente mercante. Aún sin los análisis de laboratorio, los materiales presentan un estado de conservación aparente in situ de gran estabilidad. La totalidad de los buceos fue registrado en fichas con información en texto y gráficos, según las normas establecidas por la Fundación Albenga.

La campaña de Arqueología en Ensenada - Berisso, en su primer tramo finalizó con éxito, encontrando uno de los por lo menos tres buques de la Armada Argentina que se sabe hay en la zona. Este éxito permitirá la continuación de los trabajos en conjunto entre la Armada y la Fundación Albenga, dado que da una muy buena base para proseguir otros proyectos importantes que se tienen en carpeta. Los pasos a seguir en la zona de Bagliardi se hallan en estudio por parte de ambas instituciones, pero se ha decidido como protección por parte de la Armada el dar un aviso a los navegantes, para la prohibición de anclado y buceo en la zona alrededor del pecio, para evitar su deterioro.

En lo referente a los medios se ha logrado una muy buena repercusión en ellos,en gran parte gracias a la tarea de información de uno de los miembros de la Fundación: el Señor Carlos Mey, encargado de informar, vía Internet, a los medios. La campaña salió en tapa y/o en interiores, en los diarios La Nación, Hoy, Popular, La Razón, El Día y varios del interior además en varios canales de TV aire y cable del interior, además de Canal 9 Azul y Canal 13.

El personal de la Armada Argentina estuvo integrado por:

  • Capitán de Fragata Carlos Villa (Jefe SISA)
  • Tte. De Fragata Daniel Jara
  • Suboficial Mayor Juan Carlos Caraman
  • Suboficial Principal Víctor Sueldo
  • Suboficial Ppal. Ricardo Eberle
  • Cabo Ppal. Ariel Lippay
  • Cabo Ppal Domingo Paredes
  • Cabo Ppal Juan Alfredo García
  • Cabo Primero Javier Marastoni
  • Prof. Julio M. Luqui-Lagleyze (DEHN)

El personal de la Fundación Albenga que intervino estuvo formado por:

  • Director Técnico de la Fundación: Arq. Javier García Cano
  • Arqueólogas y buzos:
  • Lic. Mónica P. Valentín;
  • Lic. Ana Igareta;
  • Lic. Romina Braicovich y
  • Lic. Carolina Lema.
  • Buzos especializados:
  • Renato De Losa;
  • Pedro Zidek
  • Colaborador Matías Mey.

  • Historiador de la Fundación y miembro del DEHN: Prof. Julio M. Luqui Lagleyze
  • Encargado de relaciones públicas, el Tesorero de la Fundación Sr. Carlos Mey; También se hizo presente el Vicepresidente de la Fundación Sr. Orlando Anselmi

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